Llovía de nuevo y como de costumbre no estaba solo, nunca lo supuse tan negativo, me obligo a correr para buscar refugio y a ella conmigo, parece que fue ayer o hace un par de años, no lo se, hace mucho que olvide su rostro, solo recuerdo quitar de el las gotas de agua, que parecían lagrimas de felicidad, en el recuerdo las cosas se nublan y…
Porqué sufre tanto mi garganta al sentir que tiene algo que decir, será porque quizás mis palabras son mas apagadas que el sonido de las gotas en el techo de los árboles , vigilantes sinceros y educados, dispuestos a servir de sombra o sombrilla, sigue lloviendo y como efecto secundario, sus manos están frías ,una vez mas , no hay forma de arreglarlo como sea es un amigable incidente corpóreo, al parecer ella sigue sin oír, a estas alturas no importa, lo único que importa es guardarla en un lugar donde no se sienta un recuerdo, un altar en un bolsillo, o un cajón con manijas de oro.
Cuando escribí esto quise que ella lo leyera, quizás entendíra algo de este mundo inmaterial que son como los ojos que se cierran en cámara lenta, que lo guardara en su mente como espero que los árboles y esas lagrimas de dulce lo hagan.




